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LA LISTA DE CORREO HISPANO-PARLANTE SOBRE ROCK PROGRESIVO Y SINFÓNICO 
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 TRYO: “Crudo” (1998)

Temas

  1. Fuenteovejuna
  2. Viento de Otoño
  3. Vitral
  4. Nueva Época
  5. Fanfarria
  6. Homenaje
  7. Transcurso
  8. Nocturno [ i. Romance ii. Arcano iii. Nocturno]
  9. Nguillatun
  10. Mantra
  11. Danza

Integrantes

  • Ismael Cortez: guitarras
  • Francisco Cortez: bajo, cello
  • Félix Carbone: batería, percusión

Con éste, su segundo disco, la banda chilena Tryo empezó a mostrara todas las cartas de su propuesta progresiva: esto es, empezó a dar un campo más amplio a su faceta acústica, a la par que reforzaba su faceta eléctrica en búsqueda de afianzar su potencia y fiereza inteligentemente administradas. Los primeros seis temas de “Crudo” provienen de un concierto realizado en Viña del Mar en marzo de 1997, sujetándose a su formato básico de power trio. El resto del álbum sirve para que el grupo explore las sutilezas y cadencias propias de la interacción entre la guitarra acústica, el cello y percusiones varias (principalmente, el vibráfono) desde una óptica vanguardista. Dado que la distribución de estas dos facetas está marcada en una dualidad, se siente que el grupo aún prefiere trabajar a fondo ambos lados de su visión musical por su lado antes de integrarlas de manera más fluida, cosa que tendrá lugar de manera exitosa en sus dos siguientes trabajos de estudio.

En fin, quedémonos en este disco específico. ‘Fuenteovejuna’, una de las piezas más notables de su disco debut, abre la sección en concierto. El grupo ofrece su patentado nervio en el cual confluyen el crimsonismo, el rock pesado y los matices de raigambre jazz-rock. ‘Viento de Otoño’ muestra una ambientación más centrada en lo jazzero, con unos juegos de acordes de guitarra que proporcionan un núcleo evocativo muy afín al paisaje mental aludido en el título: el solo de guitarra se muestra lo suficientemente contenido como para no romper con el equilibrio establecido por los tres instrumentos. ‘Vitral’ y ‘Nueva Época’ son patentemente más musculares, aunque con la suficiente dosis de sofisticación como para no caer en clichés clásicos el rock duro, apelando a ornamentos rítmicos complejos y tensos. En lo personal encuentro una pena que ‘Vitral’ no se extienda más allá de los 3 minutos y cuarto, pues su punche bien pudo dar para un desarrollo más exhaustivo – al menos desde mi humilde perspectiva de melómano. ‘Fanfarria’ ya apunta hacia el lado más notablemente explosivo del grupo, pura efusividad electrizante articulado sobre cambios de ritmo que le dan al despliegue de fuerza un dinamismo peculiar, el mismo que alcanza picos de furia en los pasajes más trepidantes. ‘Homenaje’ cierra la sección en vivo con aires zeppelinianos: un tema con gancho un tanto sencillo, el cual Tryo explota con buen gusto. El solo de bajo saca a la luz el esqueleto jazzero del tema, el cual había permanecido escondido de manera muy sutil bajo los poderosos riffs de guitarra.

Con ‘Transcurso’, que no es sino un minuto de ruidos de aves y grillos en el bosque, se abren las puertas del pasadizo que nos conduce a la facción acústica del disco. ‘Nocturno’ es una pieza en tres secciones en el que el ensamble explora ambientes melancólicos apelando a sutilezas refinadas en las cuales el cello y la guitarra acústica se complementan consistentemente en un enlace coloreado por efectos percusivos tan delicados como relevantes. Tenemos aquí un tapiz de tonalidades grisáceas transformada en sonido: las partes de vibráfono articuladas en torno a los arpegios de guitarra parecen flotar cuales leves hojas otoñales que no terminan de caer al suelo. ‘Nguillatun’ ofrece un paisaje más misterioso y sombrío, como emanando desde un rincón mítico de la realidad: parece mentira cuánta fuerza expresiva puede surgir de la combinación de medidos acordes de guitarra, surrealistas flujos de cello y ornamentos de tambores. Las cosas se expanden más en algunos pasajes de la segunda mitad de esta pieza, creando una suerte de clímax intermedio. ‘Mantra’ nos devuelve a la melancolía de ‘Nocturno’, aunque se nota que hay un aumento de intensidad, una noción que se confirma a partir del cuarto minuto, cuando emerge transitoriamente una marchosa sección de base étnica tropical. ‘Danza’ ocupa el último minuto del disco, con un motivo extraído de ‘Fuenteovejuna’.

En fin, “Crudo” es el manifiesto del inicio de la madurez estilística de Tryo, y como tal debe ser visto como un documento valioso sobre el significado que, hoy por hoy, tiene la obra de este grupo dentro de la vanguardia progresiva contemporánea.

César Mendoza

Creada en 1997. ©José Manuel Iñesta. Alojada en el Depto. de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Alicante, España.

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