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 WHITE WILLOW: "Terminal Twilight" (2011)

Temas 1. Hawks Circle The Mountain (7:09) 2. Snowswept (4:12) 3. Kansas Regrets (4:39) 4. Red Leaves (8:39) 5. Floor 67 (9:53) 6. Natasha Of The Burning Woods (6:28) 7. Searise (13:10) 8. A Rumour Of Twilight (2:33)

Integrantes: - Jacob Holm-Lupo: guitarras - Lars Fredrik Froislie: teclados - Sylvia Skjellestad: voz - Mattias Olsson: batería - Ketil Vestrum Einarsen: flautas, maderas - Ellen Andrea Wang: bajo

Colaboradores - Tim Bowness (voz en 3), David Lundberg (pianos eléctricos Fender Rhodes en 2 y Wurlitzer en 3, orquestación en 2), Michael S. Judge (solo

de guitarra en 1)

!Y llegó el nuevo disco de White Willow! "Terminal Twilight" llega a nosotros 5

años después de su disco "Signal To Noise", el cual parecía que guiaba al grupo

hacia la misión de empezar a reconstruir nuevos rumbos después de trazar un fenomenal paradigma dentro del revival progresivo escandinavo con sus tres primeros discos y desarrollar exploraciones más duras y oscuras con el cuarto. Hay que decirlo de nuevo: !llegó el nuevo disco de White Willow!... y cabe añadir que el grupo despliega una auto-inspección concienzuda en torno a los legados de "Ex Tenebris" y "Sacrament", con algunos matices de "Storm Season". Para decirlo de forma más directa, "Terminal Twilight" expone un firme ejercicio de sinfonismo retro revitalizado con bastantes tonalidades claroscuras y un sonido robusto que otorga contundencia al lirismo protagónico del material. Sylvia Skjellestad regresa a su rol vocal y Mattias Olsson hace lo propio desde la batería, mientras que Ellen Andrea Wang ingresa como bajista

y Ketil Vestrum Einarsen recupera la presencia un tanto perdida en los tiempos de "Signal To Noise". Entonces, todo va bien encaminado en esta esfera progresiva noruega que ha recuperado su "normalidad"; ahora, vamos a repasar al

detalle el repertorio de este disco en cuestión.

Los primeros 16 minutos del álbum marcan una pauta de forma clara y directa, reflejando la confluencia de carácter vigoroso y la rica musicalidad que embargan a todo el álbum. "Hawks Circle The Mountain" empieza con un preludio de aureola psicodélica envuelta de atmósferas electrónicas, instalando al poco rato un cuerpo central marcado por una elegante densidad, pero sobre todo, por una sofisticación oscura que resulta absorbente en sus pasajes más enérgicos y evocativa en sus pasajes más relajados. El lirismo de la sección final es innegablemente cautivador, ligado a los momentos más ampulosos de "Sacrament". Tras este impresionante momento inicial, "Snowswept" y "Kansas Regrets" se hacen cargo de enriquecer el momentum logrado: el primero lo hace expandiendo el aspecto intimista con un cierto aire modernista (a lo Kate Bush); el segundo, con un retraimiento hacia ambientes predominantemente pastorales donde

destacan las guitarras acústicas, para terminar desembocando en una lánguida conclusión de cariz introspectivo (algo así como un Ragnarök Pink-Floydizado) donde la flauta ocupa el rol protagónico. Respecto a este segundo disco, cabe destacar la participación de Tim Bowness (de No-Man), quien aporta su particular sello reposadamente melancólico al canto. "Red Leaves" es la oportunidad de desarrollar colores y cadencias esencialmente progresivas con enorme ceremoniosidad. Las cadencias inaugurales del piano portan un tenor un poco tétrico, pero apenas irrumpe el motivo cantado pasamos a una atmósfera distinta, suave y mágica, con una aureola distante semejante a All Over Everywhere y al Thieves" Kitchen de "The Water Road", un paralelo que se acrecienta a medida que la pieza avanza hacia su diverso desarrollo instrumental, donde se alternan momentos razonablemente pomposos con otros más sutiles. El pasaje de cierre aporta una inesperada pero bien integrada aureola de inquietud en medio del lirismo fastuoso en torno al cual se articula la instrumentación. Así las cosas, "Floor 67" despliega en un espacio poco menor de 10 minutos una suerte de continuación de la mística imperante en la pieza anterior, solo que esta vez el acento en lo reflexivo goza de un predominio más

rotundo, aunque esta tema para nada es lánguido o edulcorado, pues también cuenta con pasajes donde el grupo explora recursos de densidad y tenebrismo. En

esta dupla de "Red Leaves" y "Floor 67" hay una confluencia entre el retro pionero de Anglagard, las atmósferas añejas del Genesis de "Trespass", la magia

esotérica del sinfonismo germano-escandinavo de vieja escuela y el reciclaje del legado crimsoniano en su fase 69-71: o sea, un fiel reflejo de los aportes más llamativos que la región escandinava había aportado al revival prog de los 90s.

La pieza instrumental "Natasha Of The Burning Woods" aporta una nueva frescura después de los dos bloques de sonoridad épicamente progresiva que se sucedieron: su ambiente de misteriosa introspección se traduce a una intensidad

etérea que extiende sus tentáculos sonoros a estándares del post-rock, aunque no hay aquí un exhibicionismo diletante como sí una necesidad de renovar los recursos de expresividad emotiva. El siguiente tema es "Searise", el cual es el

más largo del disco con sus más de 13 minutos de duración. Siendo como es otra pieza donde resuenan los ecos de "Sacrament" y "Ex Tenebris", "Searise" se desborda en una sólida mezcla de espiritualidad cálida e ímpetu fulguroso, siendo así que este segundo factor se divide entre pasajes semi-crimsonianamente tensos y otros estilizadamente fastuosos. Si bien "Searise" ha sido diseñada para ser el cénit decisivo de "Terminal Twilight", y

triunfa fabulosamente en ello, sería injusto negar que el terreno para su florecimiento y el crecimiento de sus ramificaciones estaba ya preparado desde los procesos radiantes de "Red Leaves" y "Floor 67" y la alborada imponente determinada por "Hawks Circle The Mountain". El disco concluye con la breve pieza "A Rumour Of Twilight", la cual refleja un manifiesto de claroscura calma

otoñal al modo del FŸhrs & Fröhling de "Ammerland". De esta forma termina esta nueva misión que aborda White Willow como vía de reafianzamiento dentro de un ámbito musical donde había logrado instalar un reinado desde los tiempos de su álbum debut "Ignis Fatuus": ahora "Terminal Twilight" es el presente de White Willow, y el presente pinta muy bien como plataforma para más destellos futuros.

César Mendoza

Creada en 1997. ©José Manuel Iñesta. Alojada en el Depto. de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Alicante, España.

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