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Temas
1. Hawks Circle The Mountain (7:09)
2. Snowswept (4:12)
3. Kansas Regrets (4:39)
4. Red Leaves (8:39)
5. Floor 67 (9:53)
6. Natasha Of The Burning Woods (6:28)
7. Searise (13:10)
8. A Rumour Of Twilight (2:33)
Integrantes:
- Jacob Holm-Lupo: guitarras
- Lars Fredrik Froislie: teclados
- Sylvia Skjellestad: voz
- Mattias Olsson: batería
- Ketil Vestrum Einarsen: flautas, maderas
- Ellen Andrea Wang: bajo
Colaboradores - Tim Bowness (voz en 3), David Lundberg (pianos eléctricos
Fender Rhodes en 2 y Wurlitzer en 3, orquestación en 2), Michael S. Judge (solo
de guitarra en 1)
!Y llegó el nuevo disco de White Willow! "Terminal Twilight" llega a nosotros 5
años después de su disco "Signal To Noise", el cual parecía que guiaba al grupo
hacia la misión de empezar a reconstruir nuevos rumbos después de trazar un
fenomenal paradigma dentro del revival progresivo escandinavo con sus tres
primeros discos y desarrollar exploraciones más duras y oscuras con el cuarto.
Hay que decirlo de nuevo: !llegó el nuevo disco de White Willow!... y cabe
añadir que el grupo despliega una auto-inspección concienzuda en torno a los
legados de "Ex Tenebris" y "Sacrament", con algunos matices de "Storm Season".
Para decirlo de forma más directa, "Terminal Twilight" expone un firme
ejercicio de sinfonismo retro revitalizado con bastantes tonalidades
claroscuras y un sonido robusto que otorga contundencia al lirismo protagónico
del material. Sylvia Skjellestad regresa a su rol vocal y Mattias Olsson hace
lo propio desde la batería, mientras que Ellen Andrea Wang ingresa como bajista
y Ketil Vestrum Einarsen recupera la presencia un tanto perdida en los tiempos
de "Signal To Noise". Entonces, todo va bien encaminado en esta esfera
progresiva noruega que ha recuperado su "normalidad"; ahora, vamos a repasar al
detalle el repertorio de este disco en cuestión.
Los primeros 16 minutos del álbum marcan una pauta de forma clara y directa,
reflejando la confluencia de carácter vigoroso y la rica musicalidad que
embargan a todo el álbum. "Hawks Circle The Mountain" empieza con un preludio
de aureola psicodélica envuelta de atmósferas electrónicas, instalando al poco
rato un cuerpo central marcado por una elegante densidad, pero sobre todo, por
una sofisticación oscura que resulta absorbente en sus pasajes más enérgicos y
evocativa en sus pasajes más relajados. El lirismo de la sección final es
innegablemente cautivador, ligado a los momentos más ampulosos de "Sacrament".
Tras este impresionante momento inicial, "Snowswept" y "Kansas Regrets" se
hacen cargo de enriquecer el momentum logrado: el primero lo hace expandiendo
el aspecto intimista con un cierto aire modernista (a lo Kate Bush); el
segundo, con un retraimiento hacia ambientes predominantemente pastorales donde
destacan las guitarras acústicas, para terminar desembocando en una lánguida
conclusión de cariz introspectivo (algo así como un Ragnarök Pink-Floydizado)
donde la flauta ocupa el rol protagónico. Respecto a este segundo disco, cabe
destacar la participación de Tim Bowness (de No-Man), quien aporta su
particular sello reposadamente melancólico al canto. "Red Leaves" es la
oportunidad de desarrollar colores y cadencias esencialmente progresivas con
enorme ceremoniosidad. Las cadencias inaugurales del piano portan un tenor un
poco tétrico, pero apenas irrumpe el motivo cantado pasamos a una atmósfera
distinta, suave y mágica, con una aureola distante semejante a All Over
Everywhere y al Thieves" Kitchen de "The Water Road", un paralelo que se
acrecienta a medida que la pieza avanza hacia su diverso desarrollo
instrumental, donde se alternan momentos razonablemente pomposos con otros más
sutiles. El pasaje de cierre aporta una inesperada pero bien integrada aureola
de inquietud en medio del lirismo fastuoso en torno al cual se articula la
instrumentación. Así las cosas, "Floor 67" despliega en un espacio poco menor
de 10 minutos una suerte de continuación de la mística imperante en la pieza
anterior, solo que esta vez el acento en lo reflexivo goza de un predominio más
rotundo, aunque esta tema para nada es lánguido o edulcorado, pues también
cuenta con pasajes donde el grupo explora recursos de densidad y tenebrismo. En
esta dupla de "Red Leaves" y "Floor 67" hay una confluencia entre el retro
pionero de Anglagard, las atmósferas añejas del Genesis de "Trespass", la magia
esotérica del sinfonismo germano-escandinavo de vieja escuela y el reciclaje
del legado crimsoniano en su fase 69-71: o sea, un fiel reflejo de los aportes
más llamativos que la región escandinava había aportado al revival prog de los
90s.
La pieza instrumental "Natasha Of The Burning Woods" aporta una nueva frescura
después de los dos bloques de sonoridad épicamente progresiva que se
sucedieron: su ambiente de misteriosa introspección se traduce a una intensidad
etérea que extiende sus tentáculos sonoros a estándares del post-rock, aunque
no hay aquí un exhibicionismo diletante como sí una necesidad de renovar los
recursos de expresividad emotiva. El siguiente tema es "Searise", el cual es el
más largo del disco con sus más de 13 minutos de duración. Siendo como es otra
pieza donde resuenan los ecos de "Sacrament" y "Ex Tenebris", "Searise" se
desborda en una sólida mezcla de espiritualidad cálida e ímpetu fulguroso,
siendo así que este segundo factor se divide entre pasajes
semi-crimsonianamente tensos y otros estilizadamente fastuosos. Si bien
"Searise" ha sido diseñada para ser el cénit decisivo de "Terminal Twilight", y
triunfa fabulosamente en ello, sería injusto negar que el terreno para su
florecimiento y el crecimiento de sus ramificaciones estaba ya preparado desde
los procesos radiantes de "Red Leaves" y "Floor 67" y la alborada imponente
determinada por "Hawks Circle The Mountain". El disco concluye con la breve
pieza "A Rumour Of Twilight", la cual refleja un manifiesto de claroscura calma
otoñal al modo del FŸhrs & Fröhling de "Ammerland". De esta forma termina esta
nueva misión que aborda White Willow como vía de reafianzamiento dentro de un
ámbito musical donde había logrado instalar un reinado desde los tiempos de su
álbum debut "Ignis Fatuus": ahora "Terminal Twilight" es el presente de White
Willow, y el presente pinta muy bien como plataforma para más destellos
futuros.
César Mendoza
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