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 PICCHIO DAL POZZO: “Pic_Nic@Valdapozzo” (2004)

Temas

  1. Adriatico
  2. Fetakyma
  3. Pugni Chiusi
  4. Boccasedrio
  5. Epitaffio Valdapozzo
  6. Laboratory
  7. Kitchen
  8. Upstairs Room
  9. Entrance

Integrantes

  • Aldo De Scalzi: piano, órgano, sintetizadores, guitarras, computadora, secuenciador
  • Paolo Griguolo: guitarras eléctrica, acústica y preparada, sampleos
  • Aldo Di Marco: batería, vibráfono, percusiones no convencionales, sampleos
  • Claudio Lugo: saxo soprano, sampleos

La gente de Picchio dal Pozzo, una de las bandas más exquisitas y peculiares dentro de la vertiente jazzera-experimental de la escena progresiva italiana setentera, volvió al ruedo discográfico en el 2004 con un trabajo sorprendente, no por situarse dentro de pautas experimentales, sino por el hecho de saber sorprender al público con nuevas ideas después de 23 años sin tocar ni crear juntos. “Pic_Nic@Valdapozzo” ha de suponer una experiencia nueva para los conocedores y amantes del testimonio discográfico del grupo, y aun a pesar de ser nueva, sabrán apreciar la osadía con que el ahora cuarteto supo asumir el momentum. El grupo se muestra sensible a las fuentes sonoras actuales, manejando con soltura y sin prejuicios efectos electrónicos, sampleos, secuencias rítmicas propias del pop electrónico actual y percusiones también electrónicas, todo ello en un perpetuo ambiente básico de jazz vanguardista. Varios de estos sampleos recogen y reconstruyen actuaciones del difunto genio del canto Demetrio Stratos en 1979, grabados en 1979 durante un breve periodo de colaboración con la banda.

Los aires renovados de esta renacida criatura vanguardista se ponen en evidencia desde el impresionante tema de entrada ‘Adriatico’, el cual está elaborado sobre un motivo de piano en 5/4. Los arreglos de saxo y los efectos electrónicos le dan una aureola etérea al asunto, lo cual sirve para realzar la potencialidad evocativa de la pieza. Las intervenciones de piano en los momentos más relajados de la segunda mitad de la pieza me recuerdan a los pasajes más melancólicos del ya lejano disco debut. ‘Fetakyma’ es, ciertamente, un tema más perturbador. La voz de Stratos flota en el aire como un cometa, distante y majestuoso, mientras que la amalgama instrumental se va acomodando y reacomodando por un período de 12 minutos. Con las manipulaciones percusivas del inicio se abre un clima de musique concrete donde lo aleatorio y lo libre se confunden en una sola fuente sonora. Las primeras sueltas notas de piano son pronto acompañadas por unas crepusculares líneas de saxo: la guitarra entra a dialogar con el saxo, anunciando con ello el andamiaje del primer motif de la pieza, bastante lírico en verdad, pero con la entrada del segundo motif, en clave de rock experimental electrónico, el tenor se pone perturbador (tal como mencioné antes), siendo así que la incorporación posterior del motif inicial le da un aura más bizarra al asunto. ‘Pugni Chiusi’ le da mayor espacio al flujo libre de sonidos propios de la vanguardia concreta, antes de aterrizar en un motivo jazzero en ritmo de blues. El carácter a la vez misterioso e introspectivo del repertorio tal como está ahora se prolonga en ‘Boccasedrio’, en la cual el vibráfono marca el colorido de base sobre el cual las orquestaciones de saxo y teclado y los efluvios ácidos de guitarra completan la energía potencial del tema. Los susurros sampleados persistentes proporcionan un aire lúgubre al tema. El breve ‘Epitaffio’ también persevera en esta línea misteriosa, esta vez portando un talante étnico-electrónico.

Las cuatro últimas piezas provienen de una actuación del reformado grupo en un pub de la localidad de Valdapozzo. Juntas duran apenas 16 minutos, tratándose de sendos ejercicios de free-jazz con sensibilidad electrónica vanguardista. La intención de los músicos no es tanto el de hallar una estructura a través de sus improvisaciones, sino la de desafiar la misma idea de estructura. Tal como sucede con el repertorio de estudio, estas piezas en concierto asumen una actitud perturbadora sin apelar a recursos sonoros frontalmente hirientes o agresivos. Mis menciones especiales vana para los loops oscuros con que finaliza ‘Laboratory’ y los delirios casi tribales que emergen durante la segunda sección de ‘Upstairs Room’. El abrupto final de la última pieza es un colofón apropiado para este despliegue de inquietud deconstructiva, un cierre potente pero anti-climático, siendo así que ello no constituye un defecto. Picchio dal Pozzo volvió a la luz y demostró que aun tenía ingenio y agallas: su retorno del 2004 fue realmente estupendo, y por ello solo puedo considerar a este disco como altamente recomendable para todos los melómanos de espíritu genuinamente aventurero.

César Mendoza

Creada en 1997. ©José Manuel Iñesta. Alojada en el Depto. de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Alicante, España.

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